2 de junio de 2011

Aquella porción de tierra...

La porción. Así llamaba al pedazo de tierra en el que me encontraba. Una isla muy pequeña a ojos del mundo, muy grande a los míos. Un pedazo de tierra en el que la única forma de vida humana que había era yo… Yo y mi subconsciente. La abundante vegetación del lugar, así como su arena y sus cristalinas aguas,  hacían a la isla de un sitio atractivo. El sonido que se percibía en aquel lugar era, únicamente, el producido por las olas del mar y por las gaviotas que de vez en cuando pasaban por encima de la isla. Ni si quiera sé si viven en la isla. No me importa.

Aunque parezca mentira, cada día es distinto para mí. Siempre tengo algo nuevo que hacer… Ya sea mejorar la cabaña que me había construido entre dos robustos árboles o pescar nuevas especies en el fondo marino, incluso imaginar historias gracias a las formas que me deleitan las nubes del cielo. Mi vida en esta porción de tierra es simple y enriquecedora a la vez. No sé cómo he acabado aquí, no tengo ni idea de cómo he llegado… sólo sé que me siento seguro y no quiero saber nada de lo que pasa fuera de esta isla. Nada.

Sin embargo, el que a veces se convierte en el mejor momento del día, pasa a ser el peor: todas las noches, cuando enciendo la fogata, me obsequio con medio coco relleno de agua fresca, procedente del milagroso manantial que hay en el centro de la porción. Observo las figuras que crea el fuego y las sombras que hace el mismo en la tierra y la estampa es aún más increíble cuando hay luna llena… Es un momento muy intimo, muy personal;  es mí momento, en el que mi mente comienza a divagar y, a veces, acaba en los recuerdos… Y entonces, lanzo una mirada al cofre que guardo detrás de la cabaña. Ese cofre, cargado de recuerdos, que he intentado arrojar al mar una y otra vez y cuyas olas me lo devuelven; lo escupen porque saben, perfectamente, que lo que hay dentro de él no es nada bueno… Cada noche, el momento más mágico del día, se transforma en una lucha contra mi propio némesis, contra mi pasado, contra mis recuerdos…

Una noche, mientras volvía a recordar la presencia del cofre a mis espaldas, se me ocurrió una descabellada idea: abrirlo. Sí, podría abrir el cofre, ver lo que hay en su interior, ¿es que acaso es tan grave lo que hay ahí dentro? Todos los días de mi vida eran perfectos, ¿por qué tenía que amargar el momento más mágico del día un simple cofre? Al fin y al cabo, es un trozo de madera. Fue entonces cuando me puse en pie, cogí el cofre y volví asentarme en frente de la fogata. Acaricié los grabados metálicos del cofre y, entonces, desplegué la cerradura que liberaba la tapa. Comencé a sacar hojas sueltas. Se trataba de páginas arrancadas de algún diario; la letra era mía. Me leí todas y cada una de las páginas que había y ninguna de ellas me decía nada nuevo, sólo me recordaban una cosa: el cómo había llegado a esa isla; a ese mundo perfecto que había creado; esa porción de tierra suficiente para mí, ajena a todos los problemas del mundo, pero vulnerable a los míos… Y es que ese cofre me recordaba todas las noches esos problemas. Cogí todas las páginas del cofre y las lancé a la hoguera. Las llamas comenzaron a bailar más que nunca. Una leve sonrisa emergió de mis labios. Respiré hondo y sentí como el humo penetraba en mis pulmones; no me ahogaba. Me dejé caer hacia atrás y me di cuenta de que la luna se encontraba justo encima de mí. Me quedé dormido mientras veía cómo las cenizas del papel volaban por el aire…

No sabía que aquella iba a ser mi última noche en aquella porción de tierra. No sabía que al día siguiente volvería a despertar en la cama de mi habitación...


"Una isla desierta crearía y en una isla desierta viviría, si a esa isla desierta fuera todo lo que en mi mente soñaría"

2 comentarios:

  1. Y AHORA QUE!.NO SE QUE DECIRTE ME ENCANTA LA HISTORIA ES ALGO IMAGINRIO O ALGO QUE SIENTES?.PORQUE AVECES ERES TAN HERMETICO, QUE SOLO TU SABES LO QUE PASA POR AHI DENTRO, CON ESA HABILIDAD QUE TIENES PARA QUE NO SE NOTE.
    SEA LO QUE SEA, LOS COFRES, MOCHILAS ETC. TODAS LAS COSAS QUE PESAN, HAY QUE DESHACERSE DE ELLAS CUANTO ANTES, ANTES DE QUE NOS SALGA CHEPA.
    ME HA GUSTADO MUCHO TU RELATO MI NIÑO.
    TE QUIERO

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  2. Nunca he dudado de la madera que tienes para crear historias y ser capaz de que la gente que lo lee, necesite más. Nunca pierdas tu porción, ni tampoco despiertes para no volver a tu isla. Guarda tu pasión y comparte tu magia. Cada dia eres más especial. TQ!

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