13 de marzo de 2010

Welcome to my life...

Jamás entenderé la gente que tropieza dos veces con la misma piedra; nunca podré entender a esas personas que tienen fe en un error pasado, dando oportunidades innecesarias que no se merecen porque en su momento se desaprovecharon. Aunque, por desgracia, creo que el ser humano es así y si se nos caracteriza de algo es por la esperanza... "Esperanza"... esa palabra que te llena de valor un millón de veces y te hace caer en el abismo otro millón porque te tiras a la piscina sin saber si va a estar llena o vacia. Muchas veces pienso que si damos segundas oportunidades y tenemos esperanza en errores anteriores es porque no hemos aprendido de ellos. Y es que, como dice el dicho, el mejor maestro que puedes tener en este mundo es tu propio error.

No se porque estoy escribiendo una entrada tan pesimista y tan, a mi pesar, realista. Quizás sea por la multitud de miradas al pasado que he echado esta semana. Y la verdad es que saco tantas conclusiones... Aprender de los errores, nos hacen aún mas precavidos porque tenemos miedo de volver a caer en ese error; esto supone que cerremos muchisimas puertas que deberíamos haber abierto y no lo hicimos por la incertidumbre y el miedo a no saber lo que había tras esa puerta. Aquí podriamos entrar en el famoso debate de "quien no arriesga, no gana" y estoy de acuerdo al 100% con ese dicho, pero siempre y cuando se arriesgue con cabeza. Esto nos lleva a que aprender de los errores supone también estar con los pies en la tierra y ver a kilómetros de distancia los futuros problemas que te pueden ocasionar determinadas acciones, situaciones o personas. Sin embargo, la mayor consecuencia y putada de aprender de tus errores, es que, paradójicamente, tienes esperanza en que vas a cometer menos errores en tu vida, pero... ¿sabéis que? Esta es la mayor ostia de todas porque si hay algo que en este mundo es una verdad absoluta es que jamás vamos a dejar de aprender de los futuros errores que nos esperan a lo largo de nuestras vidas (ya sean presentes, futuras o... pasadas).

Esta entrada creo que expresa una de las mayores ralladas de la vida de cualquier persona y, sobre todo, en mi vida... porque si hay algo que no me gusta es no saber lo que me depara el futuro y, al no tener la capacidad de verlo, solo me queda abrir el libro de los errores y guiarme por la intuición que he ido desarrollando a lo largo de estos 20 años. Y, creerme, la mayoría de las veces funciona.

A continuación os dejo una canción con la que me sentía muy, muy, muy identificado en un periodo de mi vida. Y esta entrada ha sido fruto de echar la vista atrás, recordar lo que viví, lo que aprendí y la persona que soy ahora mismo... ¿sabéis que me he dicho? "Ole tus cojones, Manuel".

3 comentarios:

  1. Tienes toda la razon. OLE TUS COJONES MANUEL!
    Claro que si, yo suelo tropezar soy asi y vuelvo a lo mismo, no me lo tengas en cuenta, soy rubia :$
    El lunes te veo.
    PD: Así me gusta, que actualices cuando te doi ultimatums!
    i love you fulano!

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  2. Y yo te repito OLE TUS COJONES MANUEL! Sabes que siempre he admirado lo fuerte que eres, tu capacidad para seguir adelante a pesar de que caminases completamente sólo.
    E
    l ser humano tiende a tropezar dos incluso tres o cuatro veces con la misma piedra y es bastante frustrante... Pero también creo que,como tú dices, hay que arriesgarse por lo que uno quiere, siempre con cabeza; aunque en algunas ocasiones, el instinto y la intuición son mejores guías que la propia lógica.

    Y después de esta parrafada: Te quiero mucho bro!

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  3. La vida es insatisfacción, es imprecisión, es batallar con lo desconocido y adentrarte en terrenos pantanosos. Pero si eres capaz de aceptar el reto, ¡VIVIRÁS! y ésto es más importante que deambular por solo lo conocido. Todo tiene recompensas, buenas y malas, el reto es elegir sin miedo a las consecuencias. Tu eres capaz de todo lo que te propongas, solo debes romper poco a poco esa coraza que oprime tu esperanza, arriésgate a sentir y a sufrir, porque si o si los sentimientos están y el sufrimiento también, aunque lo evites. Pero pase lo que pase, siempre estaré ahí, para recoger los cachitos y disfrutar con tus laureles. TQ! tal y como eres, aunque no siempre te comprenda.

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